El crecimiento agrícola y demográfico del siglo XVIII hizo que Santa Coloma desarrollara la explotación de la viña, cultivos de secano y cultivos de regadío, a ambos lados del río Besós, y que tuviera 731 habitantes en 1786. Las masías o cortijos de Can Zam, Can Calvet, Can Dordal, Can Selva o Can Mariner, entre otros, fueron construcciones de la época.
La inestabilidad política, los desastres naturales, las epidemias y las guerras hicieron que la recuperación económica y demográfica fuera lenta. En 1803 una riada provocó graves daños en los cultivos. En 1808, durante la Guerra de la Independencia, soldados napoleónicos asaltaron el pueblo y mataron a 14 lugareños. La réplica se produjo en la llamada "batalla de Santa Coloma", el 22 deseptiembre de ese mismo año: las tropas de Milans del Bosch derrotaron a los franceses, aunque éstos últimos acabarían imponiendo su poderío militar en un nuevo enfrentamiento, esta vez en las cercanías de Sant Jeroni de la Murtra. La guerra, el nefasto reinado de Fernando VII, el hambre, la miseria y las epidemias golpearon con fuerza sobre los colomenses en este primer cuarto del siglo XIX.
A pesar de estos obstáculos, Santa Coloma empieza a crecer. En 1718 había en la aldea 30 casas. Cien años después (1818) el número de viviendas se había quintuplicado. Se crean calles y se amplían otras ya existentes, como las de Cases Noves (Vistalegre), Sant Pere, Pedró, etc.
La tierra pertenecía a una decena de individuos —la mayoría eran forasteros—, entre los que sobresalían Ferran de Sagarra, el conde de Llar o Joan Franquesa. Casi todos los campesinos eran pobres y el protagonismo social recaía sobre una élite de labradores que trabajaban para los grandes hacendados*.
*persona que tiene muchas tierras y propiedades.
Igual que en otras poblaciones de la periferia de Barcelona, hacia la mitad del siglo XIX se inicia un tímido proceso de industrialización: aparecen talleres familiares del textil, cuya importancia para la economía local irá progresivamente en aumento; el 10% de una población, compuesta entonces por 1.500 personas, está empleada en estas manufacturas. Además, se instalan de forma estable pequeños comerciantes y artesanos.
En 1861 el consistorio** compró unos terrenos para ubicar el cementerio nuevo. En 1872 se estableció en la calle Mayor la escuela de niñas o costura. En 1885 las dependencias del Ayuntamiento, el Juzgado y la escuela se trasladan a la era de Can Pascali (plaza de la Vila). En 1886, en la carretera de Sant Adrià (calle Anselm Clavé), abre sus puertas can Xaconet o Cafè de Dalt, que más tarde sería la sede de la Liga Nacionalista. En 1887 se construyó el edificio de las monjas dominicas (el primer colegio privado de la localidad) en unos terrenos cedidos por Ferran de Sagarra, quien también donó el espacio suficiente para levantar un matadero cerca de Can Zam (1893). En 1895 se celebró por primera vez la Fiesta Mayor de Verano para despedir a las familias barcelonesas que veraneaban en Santa Coloma.
**Consejo directivo en algunas comunidades religiosas protestantes o judías.
A finales del siglo XIX varias familias de la burguesía barcelonesa pusieron de moda veranear en Santa Coloma: uno de los pioneros fue el historiador Ferran de Sagarra, propietario de la torre Balldovina y padre del célebre poeta Josep Maria de Sagarra. El entorno geográfico, el clima y la proximidad a la gran ciudad facilitaron esta migración que se repetía cada año entre los meses de junio y septiembre. Los señores compraron terrenos y construyeron sus casas de recreo que embellecieron la fisonomía del pueblo. Las nuevas construcciones se agruparon rodeando el núcleo originario de la villa: se abrieron calles y se densificaron otras como las del Pedró o la Rambla. Algunas de estas fincas desaparecieron en la vorágine especulativa de la década delos 60 (Can Gordi, Can Nohet). Otras lograron salvarse y han sido recuperadas e incorporadas al patrimonio de la ciudad como Can Muntlló, Can Sisteré, Can Franquesa o Can Mariner, segunda residencia de los Roviralta, quienes la reformaron y ampliaron.
Santa Coloma recibe los primeros inmigrantes de fuera de Cataluña, provenientes de Teruel, atraídos por la Exposición Universal de 1888.


No hay comentarios:
Publicar un comentario