Los orígenes de Santa Coloma de Gramenet se remontan a la época del neolítico. El primer asentamiento —una pequeña agrupación de cabañas construida probablemente con ramas de árboles— data de unos 3000 años antes de Cristo y estaba situado en la bajada del Puigfred, donde hoy se halla el Hospital del Espíritu Santo. Sus habitantes eran recolectores, cazadores y agricultores.
Parece que entre los siglos X y VI aC llegaron a la superficie del Besòs varias migraciones procedentes del norte que convirtieron, poco tiempo más tarde, en el asentamiento de la tribu ibérica de los layetanos, establecida hacia el siglo VI o V aC al poblado del Puig Castellar, al extremo norte del actual municipio.
De los restos arqueológicos encontrados correspondientes a esta época, destaca el Cau d’en Genís, un enterramiento natural de piedras ubicado a unos quinientos metros del Poblado Ibérico Puig Castellar, formado por un gran bloque de granito que descansa sobre otras rocas más pequeñas, sugiriendo la entrada a lo que debió ser un pasillo sagrado. Otros hallazgos (cerámicas, huesos, etc.) ponen de manifiesto la presencia humana en diversos puntos como el torrent* de les Bruixes o can Butinya, en plena Edad del Bronce, entre los años 1200 y 900 aC.
*corriente de agua.
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| Cau d'en Genís |
En 1955, en una zona granítica del sector noreste del municipio, Genís Ibàñez, miembro del Centro Excursionista Puig Castellar, descubrió una cavidad en forma de piedra que corresponde a un enterramiento de la edad de bronce. Inicialmente fue calificada como construcción de piedras, a pesar de que actualmente se considera que es una estructura natural. En la excavación realizada se encontraron algunos restos de huesos y dos vasos cerámicos, uno de los cuales es de tradición neolítica y el otro típico del periodo mediano de la edad de bronce (entre los años 1500 y 1100 aC).
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| Puig Castellar |
En la cumbre del Puig Castellar se encuentran los restos del poblado ibérico de una tribu laietana, fundado en el entorno del siglo VI aC y que perduró hasta el final del siglo III aC o inicio del siglo II aC. Algunos autores han supuesto la posible destrucción del poblado por las legiones romanas de Porci Cató durante la campaña del año 195 aC, a pesar de que no hay bastantes elementos que confirmen un abandono repentino y traumático.
El poblado constituía un agrupamiento de tipo mediano, dedicado a la agricultura y la ganadería y, secundariamente, a la metalurgia y el tejido. Los numerosos restos encontrados, básicamente de origen griego y cartaginés, confirman la existencia de un abundoso comercio con pueblos extranjeros.
Estructuralmente tiene forma ovalada y consta de tres calles longitudinales con más de treinta viviendas, hecho que hace suponer una población de poco más de 200 habitantes. La parte menos protegida estaba defendida por una fuerte muralla de piedra y arcilla, de un metro de grueso. Los habitáculos -datables entre los siglo IV y III aC- están construidos con bloques irregulares de granito y pizarra, tienen uno o dos compartimentos, y debían de estar cubiertos con ramas o barro.
El poblado fue descubierto por Ferran de Segarra* el 1902. Los abundosos hallazgos procedentes de este yacimiento se conservan en el Museo de Arqueología de Cataluña y el Museo Torre Balldovina, de Santa Coloma de Gramanet.
* historiador que cedió en el año 1917 al Instituto de Estudios Catalanes la propiedad del Poblado Ibérico del Puig Castellar, que durante los veranos de los años 1904 y 1906 había pagado los trabajos de excavación.
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| Torrent de les Bruixes o Can Butinya |
*1 cerro o colina.
*2 en forma de cono.
*3 pueblo que habitaba el territorio de España y Portugal.
Los íberos ocuparon una extensa franja costera mediterránea, entre el Llenguadoc* y Andalucía, quinientos años antes del nacimiento de Cristo. Gobernado por un consejo de ancianos —la parte alta de la clase noble—, el poblado representó la estructura social básica de esta civilización. Los íberos del turó del Pollo vivían de la agricultura, mientras la ganadería constituyó una actividad complementaria. La caza y la pesca adquirieron una gran relevancia, especialmente la caza, por la enorme cantidad de animales que se podían encontrar en los bosques próximos. El comercio, curiosamente, ya les supuso una fuente importante de acumulación de riquezas.
El contacto de los íberos con otros pueblos mediterráneos les llevó al descubrimiento y utilización de la escritura, si bien las inscripciones halladas son imposibles de traducir y representan todavía hoy un misterioso enigma.
* región histórica de Occitania (antigua región del sur de Francia)
La influencia mediterránea tuvo también en ellos un importante impacto espiritual: se desarrolla así un arte ibérico de gran riqueza, fundamentalmente religioso. En la tercera excavación del Puig Castellar (1954) se encontraron, entre otros objetos, una cerámica con forma de rostro femenino —una reproducción de la diosa Demeter, llamada en la mitología púnica*1 diosa de la fecundidad Tanit— y un morillo*2 de hierro forjado de los siglos IV-III aC. En la actualidad, estos dos iconos se utilizan para distinguir a los ciudadanos y entidades que trabajan a favor de la ciudad, en las ediciones bianuales de los Premios Ciutat*3 de Santa Coloma.
*1 de la antigua ciudad del norte de África, Cartago.
*2 soporte de hierro que se pone en el hogar o en la chimenea para sostener la leña.
*3 ciudad.
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| diosa Demeter o diosa de la fecundidad Tanit |
El poblado Puig Castellar fue abandonado hacia el año 150 aC y sus habitantes se trasladaron a la parte más lisa de Santa Coloma. Antes, en el 218 aC, tuvo lugar el desembarco de los romanos en Empúries*1. Algunas tribus ibéricas se revelaron contra la ocupación y otras aceptaron pacíficamente la presencia de los invasores. En el caso de los antepasados colomenses, el descenso hacia la llanura pudo ser una consecuencia del proceso de romanización.
*1 ciudad griega y romana situada en el noreste de la península Ibérica, en la comarca gerundense de l'Alt Empordà (Alto Ampurdán).






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